Los agentes perturbadores de origen geológico son producto de la actividad de la corteza terrestre en su constante transformación en el tiempo. Los riesgos que se tipifican en este apartado comprende básicamente: sismos, vulcanismo, deslizamiento y colapso de suelos; hundimiento y agrietamientos, tsunamis y lahares; resultado de la afectación que producen, los dos primeros.
El avance de la ciencia ha permitido que en la actualidad se puedan predecir algunos de estos fenómenos; el conocimiento de las fallas tectónicas posibilita a determinar las áreas susceptibles de afectación, más no ha predecir cuando ocurrirá un sismo; así también, el monitoreo de los volcanes permite obtener un pronóstico aceptable de la actividad que pudiera provocar un desastre.
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